El ordenador se vuelve más lento con el paso del tiempo: ¿sufre obsolescencia programada?

  • En el caso de los ordenadores Mac y el teléfono iPhone, la sombra de la obsolescencia programada es más ancha, ya que fabricante y desarrollador son el mismo.
  • Con Windows ocurre que, a diferencia de los de Mac, los usuarios son mucho más reticentes a cambiar y acaba produciéndose un ‘aislamiento’ y uso de programas obsoletos y sin soporte, como Explorer 6.

 

Ocurre con los ordenadores y teléfonos móviles inteligentes. Con el paso del tiempo, por mucho que los cuidemos y actualicemos las aplicaciones necesarias, se vuelven más y más lentos. Los nuevos programas instalados (o nuevas versiones) suelen requerir más potencia de la máquina y, entre muchos usuarios, crecen las dudas sobre hasta dónde es real (y hasta dónde es un mito) la idea de la obsolescencia programada en la tecnología.

Muchos están de acuerdo, como señalan desde Consumer, en que esta ralentización está en la raíz de la complejidad de estos aparatos tecnológicos, que es inevitable. Pero, ¿está programada de antemano?

Haciendo una comparación con el sector inmobiliario, vemos que en ese campo existe lo que se denomina como ‘obsolescencia funcional’. Este tipo de obsolescencia se refiere a viviendas que, a pesar de mantener las condiciones de su estructura y prestaciones intactas, ha perdido atributos por no responder al cambio de hábitos de sus ocupantes.

Desde el punto de vista funcional, es una casa obsoleta. Este símil se puede aplicar a nuestro móvil o a nuestro ordenador cuando no puede seguir el ritmo de las actualizaciones del desarrollador del sistema operativo. La diferencia entre la obsolescencia programada y la funcional está en que la primera responde a un diseño de antemano para forzar la compra de nuevo material y la segunda es producto del cambio de costumbres o la evolución de las cosas. ¿Cuál de los dos términos cabe aplicar a los productos tecnológicos? No está claro.

En Mac OS X

En el caso de los ordenadores Mac y el teléfono iPhone, la sombra de la obsolescencia programada es más ancha, ya que fabricante y desarrollador son el mismo. Si se adquirió un iMac en 2009, el mismo integraba la versión Leopard del sistema operativo Mac OSX. En agosto de ese año, Apple lanzó la nueva Snow Leopard, que tenía unos requerimientos del procesador del equipo algo superiores, aunque no demasiado. La siguiente versión fue Lion, que implicaba cambios más radicales, con aplicaciones para superficies táctiles y mayores definiciones de gráficos. Esta se lanzó el 20 de octubre de 2010. Apple controla a la perfección las actualizaciones en los equipos del usuario y lo último que desea es estropearle su experiencia de uso. Cuida mucho a sus clientes, pero no cabe duda de que, tras la última actualización, si el ordenador se compró con un procesador de mediana potencia, sufrirá cuando el navegador tenga abiertas muchas pestañas o use suites ofimáticas y otros programas multiplataforma que se basen en la tecnología Java. Por no citar a los pesados editores de imágenes. El procesador se ve muy exigido por el sistema Lion y le quedan pocos recursos para los demás programas, que a su vez se han actualizado para funcionar en Lion y son más complejos.

El resultado es un ordenador que ha perdido eficacia y arranca con más lentitud, se cierra con reticencias y no se puede usar con la presteza de antaño. No está para cambiarlo, por supuesto, pero no es el mismo que compramos hace apenas tres años. Se estima que la vida media útil de un aparato de sobremesa ronda los cinco años. ¿Hay intencionalidad en Apple? Es difícil de determinar, porque lo cierto es que los avances tecnológicos van muy rápido en esta nueva era; los fabricantes se ven muy exigidos por los consumidores y no pueden evitar forzar una cierta obsolescencia funcional de algunos de sus productos.

Móviles inteligentes

  • Iphone: en todo caso, no se puede negar que Apple se ve favorecida en sus ventas por este acortamiento de la vida eficaz de sus ordenadores. Y lo mismo ocurre con las distintas versiones del iPhone, donde la actualización de iOS, el sistema operativo, y las nuevas funciones de los modelos más avanzados (4 y 4S) dejan al iPhone 3GS a medio gas, aunque funcional. Apple aprovecha la relativa obsolescencia de este modelo para venderlo a precios más bajos y frenar así el crecimiento de otras marcas que fabrican smartphones de gama baja.
  • Android: respecto a los teléfonos con el sistema operativo Android, ocurre algo muy similar, aunque se debe destacar más bien cierto caos y no tanto una obsolescencia: cada fabricante adapta Android a sus móviles y lo hace mediante el uso de una versión más o menos actual, según el procesador que desee utilizar. Esta situación provoca que el mercado de aplicaciones para el sistema proponga programas unitarios para diferentes teléfonos, de modo que no funcionan igual de bien en todos. Los dispositivos que tengan mejores procesadores podrán usar una mayor proporción de aplicaciones, mientras que los más antiguos (quizá con un par de años) se verán rápidamente limitados a usar unos pocos programas de Android Market. Si se desea ampliar, hay que actualizar, con los riesgos que conlleva, o comprar un teléfono nuevo.

Windows

Sus usuarios son mucho más reticentes a cambiar de ordenador que los de Mac OS X. El problema en Windows surge porque, con cada nueva versión, la mayoría de los programas se actualizan para responder a ella y los usuarios que tienen el sistema operativo anticuado se ven limitados a usar la versión obsoleta, con lo que pierden funciones y quedan aislados de la evolución tecnológica. Hasta hace muy poco, todavía había una importante tasa de usuarios que utilizaban el navegador Internet Explorer 6, ampliamente superado y disfuncional. Microsoft tuvo que hacer una intensiva campaña para que los usuarios actualizaran el navegador a versiones posteriores.

Cómo evitar la obsolescencia en ordenadores

  • Comprar un aparato con el mejor procesador posible. Aunque el precio sea mayor, a largo plazo, lo agradeceremos en la respuesta a futuras actualizaciones.
  • Comprobar que la memoria RAM sea amplia. Al igual que el procesador, la memoria de acceso al mismo, RAM, ha de tener mucha capacidad.
  • Cambiar la RAM y/o el procesador. En caso de que se quede corta, se pueden intentar cambiar los componentes de la CPU, solo en los PC, aunque dependerá de que el nuevo sistema operativo al que se quiera actualizar use la misma arquitectura.
  • Evitar actualizaciones siempre que no sean de seguridad o críticas. Esta opción tiene el riesgo de limitar las posibilidades de uso y crear vulnerabilidades en el ordenador por donde se cuele el software malicioso, pero permite trabajar con el mismo dinamismo del principio.
  • Usar programas para optimizar la memoria RAM y eliminar archivos ocultos inútiles que ralentizan el funcionamiento del ordenador.

 

fuente:http://www.20minutos.es

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